Hacer un pedido falso no le cuesta nada a quien lo hace: un nombre inventado, un número escrito al azar y un toque en «Pedir». Para el vendedor que cobra contra reembolso, ese mismo pedido pone en marcha una llamada, la preparación, un trayecto de ida, casi siempre otro de vuelta, y bloquea un producto que podría haber comprado un cliente de verdad. Esta guía explica de dónde vienen estos pedidos, cómo reconocerlos, cómo frenarlos en cada etapa (el formulario, la publicidad, la confirmación), qué hacer con los reincidentes y qué permite conservar sobre ellos la ley marroquí.
Lo que cuesta un pedido que nunca debió salir
En el pago contra reembolso el vendedor adelanta todos los gastos y solo cobra al final. Un especialista en pagos citado por Le Matin sitúa la tasa de rechazo en la entrega entre el 20 y el 40 % para el comerciante, con existencias inmovilizadas y costes logísticos duplicados. No todos los paquetes rechazados son pedidos falsos: hay clientes que cambian de opinión o no están en casa. Pero un pedido falso que se envía siempre acaba rechazado, y se paga dos veces, a la ida y a la vuelta.
El daño no termina en el transporte. Un pedido falso ocupa el sitio de un cliente real en la cola de confirmación, distorsiona las estadísticas de las campañas y puede agotar un stock limitado en favor de personas que nunca comprarán. Para poner cifra a lo que un paquete rechazado le quita a su margen, use la calculadora COD con sus costes reales.
De dónde vienen los pedidos falsos
Bajo la etiqueta «pedido falso» se esconden situaciones muy distintas. Separarlas permite elegir el remedio adecuado.
- Los robots. Programas que rellenan formularios en serie, para probar números, ensuciar una tienda o simplemente porque recorren la web. Google advierte que las redes de bots pueden programarse para actuar como usuarios reales, lo que hace difícil detectar su tráfico.
- Los competidores. Google cita de forma expresa los clics fraudulentos de anunciantes competidores entre las formas de tráfico no válido. El mismo competidor puede ir más allá y hacer pedidos para que usted pague envíos inútiles.
- Los bromistas y los curiosos. Un adolescente que pide a nombre de un amigo, alguien que quiere «ver qué pasa», un cliente que pide tres veces para comparar plazos.
- Los duplicados involuntarios. El cliente pulsa dos veces el botón, recarga la página porque la confirmación tarda o reenvía el formulario tras un corte de red. Google considera no válido el segundo clic de un doble clic; el mismo gesto genera pedidos repetidos.
- Los estafadores. El caso más grave no es el pedido que no se paga, sino el que sirve para robar. En Tikkiouine, la policía desarticuló una banda que se hacía pasar por clientes de tiendas de electrodomésticos, se apoderaba de los aparatos en la entrega y huía sin pagar.
Los cuatro primeros casos cuestan un envío. El último cuesta la mercancía. Las medidas siguientes apuntan a ambos.
Las señales que deben alertar
Ninguna señal aislada demuestra que un pedido es falso. Lo que cuenta es su acumulación, y la regla debe ser la misma para todos los agentes.
| Señal | Lo que sugiere | Respuesta propuesta |
|---|---|---|
| Número con formato incorrecto, demasiado corto o con una sola cifra repetida | Escritura al azar o un robot | Rechazo en el formulario |
| Nombre de broma, insulto o nombre de un famoso | Una broma | Llamada antes de preparar nada |
| Varios pedidos del mismo número en pocos minutos | Duplicado o prueba | Fusión en un solo pedido |
| Ráfaga de pedidos desde la misma dirección IP | Robot o competidor | Bloqueo temporal y revisión |
| Dirección sin barrio ni referencia, o ciudad fuera de la zona de entrega | Cliente poco serio o error | Pregunta concreta en la llamada |
| Cantidad inusual de un producto caro | Intento de estafa | Verificación reforzada |
| La persona contactada dice que no ha pedido nada | Número de un tercero | Anulación y nota en el expediente |
Registre el motivo de cada anulación. Al cabo de unas semanas, esos motivos muestran qué fuente de tráfico produce qué tipo de pedido falso, y esa información es la que permite actuar antes.
Primer filtro: el formulario de pedido
El formulario es el lugar más barato para frenar un pedido falso, porque nadie ha trabajado todavía en él. Unas pocas reglas sencillas eliminan buena parte del ruido.
- Validar el teléfono. En Marruecos los móviles empiezan por 06 o 07; la ANRT precisó que los números que empiezan por 07 tienen la forma 07AB xxxxxx, es decir, diez cifras. Acepte también el formato internacional, pero rechace un número demasiado corto, demasiado largo o formado por una sola cifra repetida.
- Añadir una verificación antibots invisible. Herramientas como Turnstile de Cloudflare funcionan sin mostrar un CAPTCHA al visitante e incluso ofrecen un widget totalmente oculto. El cliente humano no ve nada; el robot queda bloqueado.
- Poner un campo trampa. Un campo oculto para las personas, que solo rellenan los robots, delata un envío automático sin molestar a nadie.
- Impedir el doble envío. Desactive el botón tras el primer clic y fusione automáticamente dos pedidos idénticos llegados del mismo número en poco tiempo.
- Limitar la frecuencia. Varios pedidos desde el mismo dispositivo o la misma IP en pocos minutos merecen un bloqueo temporal hasta que alguien los revise.
- Mostrar el precio total antes de enviar. El cliente que ve el importe final, con la entrega incluida, antes de validar no se llevará una sorpresa en la puerta.
No pida más de lo necesario: cada campo obligatorio de más espanta a compradores reales. El nombre, el teléfono, la ciudad y una dirección con una referencia bastan para entregar.
Segundo filtro: la configuración de los anuncios
Muchos pedidos falsos nacen en la publicidad. Las plataformas ya filtran parte del tráfico: Google indica que no se cobran los clics no válidos y que se puede añadir la columna «Clics no válidos» a los informes de campaña para ver lo descartado. Pero un clic aceptado por la plataforma puede seguir produciendo un pedido sin intención de compra.
- Excluir las direcciones IP sospechosas. Google Ads permite excluir hasta 500 por campaña. Si sus registros muestran que una misma dirección envía pedidos en serie, exclúyala.
- Ajustar la zona geográfica. No anuncie donde no entrega. Un pedido desde una ciudad que su transportista no cubre está perdido de antemano.
- Elegir bien el tipo de formulario de Meta. En los formularios instantáneos, Meta selecciona «More Volume» por defecto. El tipo «Higher Intent» añade un paso de revisión antes del envío: menos contactos, pero contactos que han releído sus datos.
- Comparar ubicaciones y audiencias. Una campaña que trae muchos pedidos baratos pero muchas anulaciones por «número falso» o «no ha pedido nada» sale más cara de lo que parece. Juzgue cada campaña por los pedidos entregados, no por los recibidos.
Tercer filtro: la confirmación antes del envío
Nada sale sin confirmar. Es la regla que mejor protege, porque obliga a una persona real a hablar con otra persona real. Para desenmascarar un pedido falso, la llamada debe hacer hablar al cliente en lugar de pedirle un simple «sí»:
- Pídale que diga qué ha pedido, en vez de leérselo. Quien no ha pedido nada duda.
- Haga que precise la dirección: barrio, calle, una referencia conocida. Un cliente real conoce su puerta; un bromista la inventa.
- Anuncie el precio total y el plazo, y espere una respuesta clara.
- Si la persona dice que no ha pedido nada, no discuta: anule y anote el motivo.
Cuando la llamada no entra, un mensaje de WhatsApp deja constancia escrita y permite al cliente contestar más tarde. Nuestra guía para aumentar la tasa de confirmación detalla los recordatorios.
Para los productos caros, añada una regla de entrega: el repartidor entrega el paquete en la dirección confirmada, contra pago, y nunca en un punto fijado en el último momento. La banda de Tikkiouine fijaba precisamente la entrega fuera de los locales o en lugares elegidos de antemano para marcharse con la mercancía.
Qué hacer con los reincidentes
Algunos números vuelven una y otra vez: rechazos repetidos, nombres falsos, paquetes nunca recogidos. Tratarlos como clientes normales significa pagar varias veces el mismo trayecto. Una respuesta escalonada es más justa que una exclusión inmediata.
- Primer rechazo sin motivo: una nota en el expediente y una llamada más detallada en el pedido siguiente.
- Rechazos repetidos: pedir por adelantado los gastos de envío, o una señal, antes de enviar.
- Identidad falsa, amenazas o intento de robo: rechazar la venta. Si hay estafa, denuncie: en Tikkiouine la investigación empezó tras varias denuncias coincidentes de comerciantes.
Anote siempre un hecho comprobable («tres paquetes rechazados sin motivo»), nunca un juicio («estafador»). El cliente puede haber cambiado de número, prestado su teléfono o sufrido que un tercero usara su nombre. Para seguir los paquetes que vuelven y su coste, vea también nuestra guía para reducir la tasa de devolución.
Listas negras y ley 09-08: lo que se puede conservar
Un fichero de clientes que conviene evitar sigue siendo un fichero de datos personales, sujeto a la ley 09-08 y al control de la CNDP. Del texto se derivan varios límites:
- Declarar el tratamiento. Antes de tratar datos personales, la mayoría de los responsables debe presentar una declaración ante la CNDP.
- Guardar solo lo necesario, y no para siempre. Conservar datos caducados o no pertinentes vulnera la obligación de tener datos «adecuados, pertinentes y no excesivos». Fije un plazo tras el cual se borra cada anotación.
- Dejar que la persona se defienda. Puede pedir que se corrija la información errónea y tiene un derecho de oposición por motivos legítimos.
- No poner en común sus ficheros sin autorización. La interconexión de ficheros figura entre los tratamientos que requieren autorización previa. Una lista compartida entre vendedores en un grupo de chat no encaja en ese marco.
- No calificar a nadie de defraudador. La ley regula aparte los ficheros sobre infracciones y condenas. Señalar a alguien como estafador en un fichero comercial, sin resolución judicial, le expone a usted.
Las sanciones existen. Según el resumen de Upsilon Consulting, el artículo 53 castiga con una multa de 20.000 a 200.000 DH negar a una persona sus derechos de acceso, rectificación u oposición, y el artículo 57 castiga el incumplimiento del plazo de conservación con la misma multa y una pena de prisión. Esto no es asesoramiento jurídico: ante la duda, consulte a la CNDP o a un abogado.
Dónde entra Cashod
La confirmación sigue siendo la mejor barrera contra los pedidos falsos, y ahí es donde ayuda Cashod. Incluye un centro de llamadas donde los agentes confirman los pedidos contra reembolso por teléfono antes de que salgan. También puede confirmar pedidos por WhatsApp, incluso con un agente de IA, lo que deja constancia escrita de la respuesta del cliente.
Cashod sigue además los paquetes devueltos, y en él las tarifas de entrega y devolución de cada transportista se fijan por ciudad. Así ve lo que le ha costado de verdad cada rechazo y puede remontarse a las campañas que generan más pedidos sin futuro.




